DIARIO EL COMERCIO
En las vías se expresa la ira de los choferes
10/7/2007
Redacción Judicial
¿Sabe usted qué tipo de conductor es? Veamos: Si le gusta lucir su carro con todo tipo de lujos y aditamentos
y está en la honda tuning, puede ubicarse en el grupo de los exhibicionistas, que también disfrutan con el
estruendo del escape.
Si frente al volante su mente vuela a la estratósfera, tratando de resolver todo tipo de problemas cotidianos,
tanto que no tiene tiempo ni para esquivar algún obstáculo en la vía, lo más seguro es que usted sea un
distraído crónico.
En cambio, si es más precavido y no ha tenido mayores percances con su auto su perfil es el de un conductor
cortés. Lastimosamente, en Quito esa es una especie muy rara, hay quienes dicen que está en plena
extinción. Frente al volante este cede el paso a otros conductores, respeta las señales de tránsito y usa el pito
solo en casos de vida o muerte.
Su polo opuesto es el negligente. La fachada de su vehículo es su carta de presentación, pues se ve
totalmente descuidada. Le importa un bledo las normas y la seguridad. Su único objetivo es llegar a su destino
a como dé lugar.
Su pariente más cercano es el temerario: verdadero piloto de carreras frustrado, que disfruta del vértigo
pisando a fondo el acelerador. Es capaz de cualquier maniobra, detesta las congestiones urbanas. En este
grupo también se incluye el bebedor, verdadera bomba ambulante a punto de estallar.
Ninguno de estos tipos de conductor pasa desapercibido para quienes frente al volante padecen del complejo
de superioridad. Estos desprecian a toda la especie, no pueden dejar de ver los errores de los otros, son
verdaderas estrellas en el pavimento. No soportan que un carro modesto los rebase. Sus autos en general son
grandes y de última generación.
Pero los más peligrosos, por su explosivo aumento en las vías, son los coléricos. Por lo general, no tienen
reparos en rebasar por la derecha, se cambian de carril todo el tiempo y no separan la mano del pito.
Tampoco pierden la oportunidad para pelear con otros conductores. Gritan, gesticulan señas obscenas y
usan cualquier herramienta mecánica, inclusive armas de fuego, para pulverizar a quien los enfrente.
La policía Wilma N. lidia diariamente con miles de conductores. Con paciencia de misionera, aprendió a tolerar
el concierto de pitos de los carros que bajan en horas pico desde la av. América por la Naciones Unidas.
Confiesa que no le faltan ganas para sancionar a ciertos conductores. "Pitan e insultan al que esté adelante,
porque tienen carro nuevo, veloz, grande o porque ven que en el vehículo de adelante va una mujer".
Ella sabe que en casos extremos la agresividad de un conductor puede ir mucho más allá del insulto y terminar
en una muerte.
Precisamente, eso sucedió el lunes pasado en la intersección de las av. 5 de Junio y Rodrigo de Chávez, al
sur de Quito.
A las 08:30, César Tonato, de 30 años, murió por un disparo en la cabeza. El autor del crimen fue un
motociclista. Doris Parra, esposa de Tonato y testigo del crimen, recordó que todo empezó con una pelea
verbal entre ambos, luego de que su esposo, que iba en un Corsa, rebasó a una moto.
Cuando se detuvieron en un semáforo en rojo, el conductor de la moto enfurecido lanzó gas a su esposa,
quien iba de copiloto. Tonato bajó del vehículo con una llave de ruedas para enfrentarlo, pero en respuesta
recibió un balazo en la frente, que lo mató de contado.
Sin embargo, para el mayor de Policía Juan Zapata, quien desde el 2004 impulsa la campaña 'No más
corazones’, la violencia de los conductores con el uso de armas de fuego no es común en Ecuador. No
obstante, "los enfrentamientos o provocaciones entre los conductores sí -son una causa de accidentes de
tránsito y de muerte”.
Las estadísticas de la Dirección Nacional de Tránsito demuestran que entre enero y mayo del 2006 murieron 3
294 personas en accidentes de tránsito. En este año, en ese mismo período, fallecieron 3 701 ciudadanos, 68
eran niños.
Jesús Gómez, director de la Unidad Técnica del Automóvil Club del Ecuador (Aneta), ha estudiado la
agresividad de los conductores por años y los clasificó según su personalidad. Él asegura que estos
comportamientos son más frecuentes en ciudades grandes, debido a que los tiempos de traslado y la
congestión son mayores. Por ello, intenta revertir las actitudes nocivas con la asignatura de actitud
psicológica al volante, que se imparte a los aprendices.
Se entiende -dice Gómez- que la persona que sale de su hogar al trabajo conoce la ruta de memoria y las
condiciones del tránsito en horas pico. Sabe por dónde podrá fluir normalmente y donde habrá trancones. Sin
embargo, hay quienes sabiendo que no salieron a tiempo, se cambian de carril, se suben a la vereda y no
ceden el paso a los peatones.
El psicólogo Francisco Jarrín atribuye las actitudes agresivas de los conductores de las grandes ciudades a
dos factores. El primero es el estrés urbano (una mezcla de preocupaciones cotidianas y estímulos como los
pitos, el esmog y la música). El segundo factor se conoce como la explosión de la energía masculina, que
tienen tanto hombres como mujeres. Aquella energía está relacionada con la competencia y la agresividad que
permitió la sobrevivencia de los humanos primitivos.
La energía masculina aflora más en unos conductores que en otros. Los más afectados -asegura el coronel
Rodrigo Suárez, jefe del Grupo de Tránsito de Pichincha-, son los conductores de carros viejos, los ancianos y
las mujeres. A Suárez le vienen a la mente algunos insultos que escucha frecuentemente en las calles: “Inútil”,
“anda a pelar papas”, “camarona”...
Gloria Castello, conductora de un bus escolar, asegura que las acusaciones contra las mujeres son solo
prejuicios. “Dicen que no podemos parquearnos, que nos distraemos viendo los retrovisores y no cambiamos
bien las marchas. Pero estoy segura es de que somos más cuidadosas para conducir”.
Un estudio realizado en España por el automóvil club RACC confirma la versión de Castello. El 87,2% de las
mujeres usa cinturón de seguridad. En el caso de los hombres el porcentaje es del 85,1%. El 88,9% de las
mujeres respeta los semáforos en rojo, frente a un 82,7% de hombres.
Zapata señala que la regla para aumentar la seguridad y evitar las peleas es la conducción defensiva. Eso
significa transitar atentos a los errores de los demás. “No basta con cumplir las normas sino con fijarse si el
vecino cruzó con semáforo en rojo o si no respetó la preferencia de vía en un redondel”.
La educación evita la violencia
En el mundo hay tres parámetros para medir la seguridad vial: la educación, los estándares de la red urbana y
rural y la fiscalización policial. Si bien la Policía Nacional hace esfuerzos por educar a los peatones y para usar
los pasos peatonales, impulsa el uso del cinturón de seguridad, y la disminución de la velocidad, todavía hay
un tema pendiente por resolver: la saturación de las vías por la presencia creciente del parque automotor.
El crecimiento del parque automotor a escala nacional es del 14 %. Solo en Quito hay un promedio de 40 000
vehículos más cada año. “Los tiempos de translado aumentan de forma desproporcionada”, señala Gorky
Obando, gerente de Aneta, La gente prefiere el auto sobre el transporte público porque el servicio está
saturado. El usuario va aplastado y corre peligro de robos”.
Francisco Jarrín está de acuerdo con que la agresividad es producto de una serie de circunstancias. No
obstante, la agresividad no es irreversible. “Es cuestión de crear hábitos adecuados en cada uno de los
conductores”.
Los ciclistas se suman
La agresividad y la imprudencia no es atribuible únicamente a conductores de los automóviles. Las motos, las
bicicletas y los peatones también suman dosis de agresividad en las vías.
Andrés Ordóñez, quien va en bicicleta a diario desde Cotocollao hasta la U. Salesiana denuncia que los buses
son los peores enemigos de los ciclistas. “Son unos abusivos porque saben que solo podemos usar el carril
derecho”. Sin embargo, admite, que él y otros ciclistas cometen faltas como transitar por la vereda y no
respetar los semáforos en rojo. Ricardo Rocco, directivo de la Asociación Ecuatoriana de Motociclistas, que
agrupa a 32 clubes del país, está consciente que en moto es posible sortear el tránsito con menos dificultad
que en un auto, se ahorra combustible y se contamina menos, pero el riesgo que afrontan es mucho mayor.
Algunos consejos
Es recomendable que un conductor duerma entre siete y ocho horas cada noche. Eso ayuda a evitar
comportamientos irascibles y a eliminar el estrés.
Un conductor debe evitar la ingestión de estimulantes como medicinas y drogas, y no consumir alcohol por
ningún motivo. Tampoco es recomendable que una persona conduzca cuando atraviesa por una situación de
enojo o frustración.
Salir con tiempo es una regla de oro en la conducción. Es mejor no escuchar noticieros mientras se conduce.
Cabe recordar que el exceso de ruido excita la corteza cerebral y puede generar ira.
Evite usar el pito y las luces direccionales con exageración. Si se encuentra con un conductor agresivo tome
el carril derecho, no responda a los insultos y evite el contacto visual. Así evitará una agresión en su contra.
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